El plan contra la sequía diseñado por la Xunta tenía como objetivo garantizar el suministro de los diecinueve embalses pertenecientes a la cuenca hidrográfica Galicia-Costa que, en el momento del anuncio del plan, se encontraban al 48,5% de su capacidad. Solo dos semanas después -los últimos datos de los que dispone la Administración son del 23 de abril- ya se encontraban al 58,5%.
El que usa, paga. Esa es la teoría que el Gobierno planea poner en práctica para sufragar el costoso mantenimiento de la red autovías. El debate no es nuevo, pero sí las dificultades en las que se encuentran las arcas públicas para hacer frente a los 1.400 millones de euros anuales en los que el sector privado cifra el gasto en la conservación de viales.


