Compartir
Compartir esta página

Cristino González, pintor y fotógrafo: La rudeza del mar plasmada en lienzo

Óleos sobre lienzo de gran formato que reflejan días de temporal en el mar con las olas batiendo contra faros imaginados por el artista

Cristino González, pintor y fotógrafo: La rudeza del mar plasmada en lienzo


Contenido patrocinado por

​El artista muestra en su exposición “La sal de la vida” doce miradas de la crudeza de las olas y del trabajo del marisqueo​

​Texto: Ana Rodríguez

La sala de exposiciones de Fomento de Baiona (antigua Capitanía Marítima) alberga hoy, 16 de junio, a las 18 horas la inauguración de la exposición de César Cristino González  “La sal de la vida”, en la que el artista asturiano afincado en Vigo desde hace más de 40 años muestra en una docena de lienzos la dureza del mar y del marisqueo, junto a una selección de las casi nueve mil fotografías que realizó por toda la provincia de Pontevedra para empaparse de mar y de las condiciones de trabajo de las mujeres que se dedican a extraer marisco de las playas y los hombres que arrancan percebes de las rocas. La muestra permanecerá abierta al público hasta el 29 de junio en horarios de 10:30 a 14 y de 17 a 21 horas.

Seis miradas al oleaje. La obra nueva que presenta en esta exposición son seis óleos sobre lienzo de gran formato (150x100 centímetros) en los que plasma la colosal unión del viento y el mar para formar unas olas gigantescas que baten contra faros imaginados. “Son olas de lo que ahora llaman ciclogénesis y antes conocíamos como galerna o temporal”, explica Cristino, para quien este trabajo,  encargado por Fomento, supuso todo un reto. “Muchos artistas rehuyen pintar el mar por la dificultad que supone plasmar un agua en principio incolora que cambia sus tonos y ondas por el efecto de la refracción solar, la sal y otros minerales como el oro o el estroncio  junto a los movimientos de traslación y rotación de la tierra, así como del viento”, comenta esta pintor. Así, el esmeralda, el negro, el blanco y el siena aparecen en las olas que recrea Cristino, en un mar que se convierte en espuma cuando rompe contra rocas y faros.

El marisqueo. Los otros seis cuadros que conforman la exposición pictórica son óleos figurativo que forman parte de su serie “Amor de mar”, nombre de la exposición celebrada el año pasado en la Estación Marítima de Vigo para apoyar que el marisqueo gallego sea declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Representan escenas de mariscadoras y percebeiros en las que se puede ver la dureza de su tarea, la fortaleza que necesitan y las condiciones precarias en las que desempeñan su trabajo. Junto a los óleos se exponen varias fotografías que sirvieron de modelo a esos cuadros, imágenes captadas por el propio Cristino con su cámara Nikon durante cuatro años de un arduo trabajo, de levantarse a las cuatro de la madrugada para   entremezclarse entre las mariscadoras y captar instantáneas de su jornada laboral. En ese tiempo, el artista recorrió toda la costa pontevedresa de las Rías Baixas, desde A Guarda hasta Carril, si bien para la exposición de Baiona ha seleccionado fotos tomadas en este municipio

Labor de investigación. La labor de investigación de Cristino para realizar sus cuadros no se ha limitado a captar imágenes con el objetivo de su cámara, sino que también incluyó una exhaustiva labor de consulta bibliográfica sobre el mar, sobre los mares del mundo. Fruto de ello, el artista conoce ahora detalles como el grado de salinidad de diferentes océanos y mares, desde el Atlántico al Pacífico, pasando por el Mar Muerto o el de Don Juan, un lago salado en la Antárdida con un 600% de salinidad.