La cata a debate: a ciegas vs vista

Los expertos José Peñín y Lorena Alonso comentan las ventajas de los distintos tipos de cata. Mientras el crítico defiende las cata vista, la enóloga, por su parte, se centra en las degustaciones a ciegas. 

CATA VISTA

​La Coherencia es fundamental​​

José Peñín.

José Peñín | Crítico vinícola y autor de la Guía Peñín​

Es muy significativa la gran credibilidad que tiene la cata ciega frente a la cata vista. Se entiende que, al catar un vino sin ver la marca, se evita cualquier influencia externa. Sin embargo, más de cuatro décadas a mis espaldas dedicado a la cata, tanto a ciegas como viendo las etiquetas, han dado como resultado que la cata a ciegas, siendo ortodoxa, es injusta en gran número de ocasiones.

Uno de los factores que afecta al resultado de esta práctica es el psicológico. No podemos olvidar que la imaginación tiene el hábito de explorar más allá de lo que los sentidos perciben. Cuando uno cata sin ver la etiqueta, desgraciadamente, no tiene la mente en blanco y es que el catador, al enfrentarse a una batería de muestras convenientemente tapadas, no se centra en lo que cata, sino en lo que cree que está catando, y en el 90% de las pruebas se falla en la absurda intención de identificar que de describir y evaluar.

En tres catas, en horas distintas con los mismos vinos y catadores, las valoraciones nunca coincidirán. Por otro lado, existen alteraciones en los vinos producidos en el embotellado que no son defectos. Es difícil que las 12 botellas de una caja de vino sean iguales. Siempre hay una o dos botellas que aparecen con la fruta más cerrada olfativamente y, por lo tanto, dando más protagonismo al roble o, por el contrario, con una ligera evolución simplemente fruto de los misterios del corcho.

Si en la cata a ciegas aparece un vino con estas ligeras alteraciones, nadie lo detectará si no sabe de qué vino se trata, considerándolo como una característica y, por lo tanto, es posible que baje 2 puntos en la escala de evaluación. No hay que olvidar que lo que se califica es la marca y no la botella. Otro asunto sería si el vino tuviera algún defecto como oxidación, olor a corcho, etc. En ese caso, se eliminaría tanto en un tipo de cata como en otra.

La ventaja de catar a etiqueta vista es evidente cuando uno adquiere una gran experiencia. Si apareciera la alteración citada en la cata a ciega, se cambiaría de botella al conocerse las características de esa marca por haberse bebido en otras ocasiones. Los grandes catadores mundiales prefieren catar conociendo la marca y, por consiguiente, saber su historial para así poder dar una calificación más justa.

Es evidente que para que un crítico pueda catar a etiqueta vista sin perder credibilidad, se necesita un largo tiempo de coherencia en sus anotaciones para que los lectores le concedan la confianza. La coherencia en un catador es fundamental. Hoy soy más cauto en las descripciones y valoraciones cuando cato a ciegas en equipo. Si a un catador se le exige que sea un conocedor del vino y sepa catar, es evidente que también se le debe exigir su independencia con la experiencia de no estar influido por las etiquetas. Ah, y no incluyo el estado físico y anímico del catador en el momento de la cata. Esto es otro artículo.

​CATA A CIEGAS

La verdad que esconde el vino​

Lorena Alonso.

Lorena Alonso | Enóloga, catadora y comercial de Dolmar  ​

Las catas a ciegas están cada vez más de moda, y uno se puede llevar muchas sorpresas cuando cata así, tanto buenas como malas, pero es la mejor manera de catar un vino de forma sincera. La cata a ciegas pone a prueba tanto a los vinos como a los catadores. Es, además, un juego divertido y entretenido.


​Catar a ciegas es algo totalmente imparcial, neutro, sin importar favoritismos ni amiguismos o factores que puedan influir en fijar una postura u otra sobre un vino. Uno no se ve sugestionado y resulta ser una cata más realista sobre la verdad que esconde el vino. Otra gran ventaja que tiene es que sirve para mejorar el nivel personal de cata del catador, estás siempre en un continuo aprendizaje.

Cierto es que cuando vas a una tienda especializada o a un supermercado y tienes que elegir un vino, adquiere mucha importancia el aspecto: tipo de botella, el color más o menos vistoso de la cápsula, tipo de corcho o rosca, o los acabados y el diseño de la etiqueta, sin saber qué es lo que nos podemos encontrar dentro.

Afortunadamente, hoy en día, las bodegas trabajan para que este “vestido” sea llamativo a todos los niveles, es decir: en general, la mayoría de los vinos son atractivos a la vista del cliente y eso hace que este aspecto no sea tan decisivo a la hora de comprar un vino. Guiándonos, en muchas ocasiones, por variedad o variedades de uva, zona o región de origen, o bodega de la que procede.

Otro factor importante a tener en cuenta es el precio, que muchas veces hace que nos llevemos gratas o ingratas sorpresas. En general, la calidad de los vinos en las últimas décadas, ha hecho que tengamos vinos de suma calidad en el mercado a precios muy asequibles para el consumidor. En los comités de cata de las Denominaciones de Origen, donde se realizan las calificaciones de los vinos, se hacen las catas a ciegas, para que los catadores no puedan estar influenciados por las marcas comerciales o las bodegas que los elaboran. Siendo el cometido de estas catas verificar la calidad y ausencia de defectos de los vinos.

Hacer una cata a ciegas es siempre una buena opción a la hora de catar un vino, de primeras, pasando luego si las circunstancia lo requieren a una cata vista. Así, abrimos más nuestros sentidos, sobre todo el olfato, notamos sus aromas y complejidades aromáticas, el sentido visual con su amplio abanico de tonalidades de colores o el gustativo con los diferentes matices en boca. ¿Qué mejor manera de catar un vino y pasar un rato entretenido, imaginando su procedencia, variedad, añada, bodega y multitud de aspectos que pueden surgir a la hora de catar a ciegas? En resumen, puede ser una experiencia placentera y apasionante tanto a modo profesional, como disfrutando en la buena compañía de familia o amigos.

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