High Paw

UNA GUERRERA TRAS UNA VOZ FASCINANTE

“Mi ambición es solo escuchar a mi naturaleza”, canta High Paw en A little flower y se diría que en el verso hay truco: no tiene mucho mérito cuando tu naturaleza suena así de sutil, profunda, hermosa. La voz de esta singjay viguesa de 25 años, Paula Herrero de acuerdo con el DNI, se va haciendo un hueco en el panorama reggae estatal y ahora planea “plantar una semilla” al otro lado del Atlántico con una gira en México en noviembre. Contesta a esta entrevista unas horas después de volver de Alemania, donde fue bajista y corista de The Galician Messengers, la banda que arropó a Wöyza -una persona, luego se verá, importante en su carrera- en una serie de siete conciertos en el festival Museumsuferfest de Frankfurt.

Y unos días más tarde de la conversación, cuando se haya publicado el artículo, estará cantando como High Paw en Tarragona. “Tomo las oportunidades según me van saliendo; puedo morir mañana o pueden dejar de estar ahí, así que las cojo”, explica sobre su hiperactividad y, al tiempo, da una idea de la forma de ver la vida que impregna sus canciones, de las que destaca el contenido lírico. Como si temiese que su fascinante talento vocal ensombreciese lo que quiere transmitir. “El secreto del reggae, además de una instrumentación que te lleva al trance, es el mensaje”. Un mensaje -en gallego, idioma en que se desarrolla la conversación, en castellano, en inglés o en portugués- que habla de su lugar en la sociedad, de los procesos de cambio que ella ha experimentado y que es crítico con el estado de cosas.

Paula cree que el crecimiento que está logrando la escena reggae en el último lustro se debe a que “la gente está demandando letras más conscientes de una vez, de una vez”. La repetición enfática de la última locución da idea de la importancia que le otorga a este tema. “Lo que suena en la radio no me dice nada la mayoría de las veces”, protesta, y defiende que la música de raíz jamaicana compatibiliza la fiesta con la reflexión: “Después de bailar te vas a casa pensando en cosas. Ir a un baile un día y desfasar y no ser consciente de nada está guay, pero un día; también es importante juntarse a un estilo que te hace pensar”. En Al darle al play, High Paw canta que cada delay eleva la conciencia y eso parece buscar en el oyente. “Pero sin adoctrinar, intento siempre darle un toque de humor, reírme de mí misma”.

Una de las luchas en las que anda metida es la feminista. Participa, junto con otras artistas de distintos campos, la asociación 85C -el nombre alude al año de la muerte de Rosalía de Castro- con la que organizan festivales de música, mercadillos, cursos de danza, siempre con carteles con un mínimo del 50 por ciento de mujeres. El próximo evento será el fin de semana del 7, 8 y 9 de septiembre en Vigo. Está convencida de que en estos momentos es necesaria la discriminación positiva por el impacto que genera entre los más pequeños ver a chicas asumir roles que no son habituales, pero lo ve como una etapa transitoria. “Llegará un momento en que sea ridículo (…) Pero observo que la gente se acomoda muy rápido a la hora de dar una lucha. Espero que no quede así, con las mujeres en el gueto de las mujeres”.

Faro: ¿Has sufrido machismo en el mundillo musical?

High Paw: Sí, claro, en muchas situaciones. Al ser cantante no lo vivo tanto como el resto de instrumentistas, porque la mujer en la música es vocalista y yo encajo en ese perfil. Pero sí que me he encontrado promotores que me han tratado con paternalismo, gente que al hacerme una entrevista me preguntan por mi aspecto. Me hacen cuestiones que nunca le harían a un hombre.

Faro: ¿Por ejemplo?

High Paw: Por ejemplo: “¿Tu estilismo quién no sé qué?” Bueno -con tono de indignación-, mi estilismo es un puto desastre porque lo llevo yo. Son cosas que si le das la vuelta y se las preguntases a un hombre verías que son ridículas. 

High Paw con su puto desastre la definicion es suya de estilismo en el skatepark de O Castro Alba Villar
High Paw, con su «puto desastre» -la definición es suya- de estilismo en el skatepark de O Castro | Alba Villar

Es difícil poner orden en la cantidad de iniciativas en los que Paula Herrero está embarcada; habrá que intentarlo. Su prioridad ahora es impulsar su proyecto como High Paw junto a Elephants Yard, en la que militan miembros de otros grupos destacados como Transilvanians, Zamaramandi o Phantom Club. Con ellos trabaja en un disco de estudio para esta Navidad. Su primera grabación bajo el nombre High Paw, Searching for the recipe (2016), constaba de siete temas con letra propia y una versión, pero prefiere no considerarlo un disco como tal porque las bases instrumentales, los riddims en la terminología, no eran originales. Esta vez, las melodías y versos de Paula armonizarán con la música que han grabado a lo largo de los últimos meses en el estudio Dub Yard la banda y otros integrantes de la escena reggae que han ido pasando por allí. A modo de adelanto sacaron el single Exame este mismo verano.

En directo, una posibilidad es ver a High Paw acompañada por batería, bajo, guitarra, teclados, y saxo. Así ha actuado en los festivales de este verano, como el Revenidas. Otra opción es que se presente en formato dúo, con el batería de la banda, Mr. Mou, al casiotone -un teclado ochentero con el que hace las líneas de bajo y las contras características del reggae- y ella misma a la guitarra eléctrica, sin distorsiones ni efectos.

Una tercera variante, que un dj –selektah, en el mundillo- pinche las bases instrumentales para que ella cante sobre ellas en vivo. Con esta última fórmula, típica de la música jamaicana, es posible que el acompañante utilice su propia selección de ritmos, por lo que los temas van mutando. “En cada época la canción es diferente, es mucho más dinámico”. Este es el formato con el que irá a México en noviembre, una cita que le hace especial ilusión. Estará allí unos 12 días y hará varias fechas, con el propio manager que la contrató como selektah. El objetivo es poder volver con los Elephants Yard al completo.

El grupo como tal tiene vida propia al margen del proyecto solista de High Paw: Paula pasa a la guitarra y a compartir voces con Víctor Laligator (Phatom Club) y hacen un repertorio de versiones de reggae clásico. Con este formato abrirán las jam sesions de El Contrabajo los jueves a partir del próximo. También hacen de banda de respaldo para otros artistas, como ocurrió con Vivian Jones en el Minho Reggae.

Hay dos secuencias concatenadas que no podrían faltar en un biopic sobre Paula. Una noche de fiesta de 2012, baños del Rass, punto de encuentro de la escena reggae local. Ella y una amiga se cruzan con Wöyza. La colega no pierde la oportunidad de decirle a la artista, entonces ya un referente, que Paula también canta. Quedan para unas clases de canto que Paula no puede continuar. Pero tiempo después Wöyza la llama para unirse al coro V-Go Negro Son, donde se empapa de música gospel y soul. Se hacen amigas y Wöyza -“una artista de los pies a la cabeza, la mejor voz de España”– se convierte en un respaldo clave: “Siempre me hace creer en mí cuando no me veo capaz”. Ahora vuelven a estar juntas en Wöyza & The Galicia Messengers, un proyecto al que Paula dedicó mucho esfuerzo -nunca había tocado el bajo en una banda- y que espera tenga continuidad, dado el buen resultado conseguido en Alemania.

En 2013, a la salida de uno de los conciertos del coro, en el que Paula hizo de solista en Man in the Mirror de Michael Jackson, Nahno Selektah, del Rass, se le acerca. “Él no sabía que yo cantaba, pero lo intuía porque me veía en el garito cantando todas las letras de todos los temas. Me dijo: ‘Tía, no sabía que cantabas así, tienes que hacer algo de reggae’”. Juntos empiezan a buscar riddims para encajar sus letras. La cosa funciona y esa, se puede decir, es la semilla de la artista de música jamaicana High Paw.

High Paw cantando en directo Mousephoto
High Paw, cantando en directo | Mousephoto

Pero lo cierto es que, además de reggae, Paula ha hecho casi de todo: empezó como adolescente de vocalista del grupo de rock alternativo Overhear -en la senda de Paramore y No Doubt-; cantó con los punkis de Los Cualkiera y con LaRock Blues Band; colaboró con artistas de rumba; hace de corista en MITIC, un proyecto de los hermanos Costas en el que la gaita lleva la voz principal; fundó junto a las bailarinas Marcia Vázquez y Eva Comeseña Beehive, que fusiona música, spoken word y danza contemporánea para crear espectáculos de tono reivindicativo. La enumeración no es exhaustiva.

“Soy consciente de que tengo oído, que es la herramienta más importante a la hora de hacer música. Pero eso hay que envolverlo con trabajo y con diversificación. Hay que probar cosas diferentes para hacerte una idea de que la música no es solo tu estilo. Si tienes mucho oído pero solo escuchas la música de la radio estás perdida; está hecha con una fórmula que es la misma, que es súper simple, que es amable. Pero al oído hay que sacarlo de su zona de confort”. Eso responde, después de una risa de incomodidad, cuando se le pregunta si es consciente de tener un talento especial para esto. Más allá de la poca sutileza del entrevistador, es interesante la contestación por lo que revela de su concepción de la música, algo más que un hobby que se ha convertido en su medio de vida: su ley, como dice en otro de sus versos.

La música de Vigo, en seis preguntas

Tu grupo/artista de Vigo favorito:

High Paw: Hai varias bandas e artistas que respecto moito como Wöyza, Zamaramandi, Two in the mirror, Andoa… e por cada estilo diría cen máis.

Un sitio para tocar en Vigo:

High Paw: O Rebullón.

El mejor concierto de Castrelos:

High Paw: Kannon.

Un grupo/artista de Vigo al que reivindicar

High Paw: Zamaramandi.

The next big thing de la escena viguesa

High Paw: Non son next porque XA son grandes; Kings Of The Beach, Dani Font e Dadga.

¿Qué opináis de la escena musical en Vigo?

High Paw: Está petada de artistas e xente con ganas de programar, falta ao mellor infraestrutura, máis salas e máis compromiso pola súa parte… Do compromiso das institucións nin falo, debería ser obrigado porque é o seu traballo. Tamén hai público para moito tipo de festas, ata a música reggae ten espazo todas as semanas. En Vigo e Baixo Minho somos as que somos máis facemos barullo e estamos en constante actividade.

Quién es

High Paw en el skatepark de O Castro Alba Villar

Paula Herrero: cantante, compositora y multinstrumentista 

2018: Bajista y corista de Wöyza en el proyecto ‘Wöyza & The Galician Messengers’ (Vigo-Pontevedra, hip hop y soul).

2008 – 2013: Cantante en Overhear (Vigo, rock alternativo). Publican ‘Looking Up’, EP que os leva a gañar o premio Maketón.

2012 – Actualidad: Solista como High Paw, en varios formatos, uno de ellos con Elephants Yard. En 2016 publicó el EP ‘Searching for the Recipe’.

2012 – 2014: Corista en V-Go Negro Son (Vigo, gospel, soul).

2013 – 2014: Cantante de Los Kualkiera (Vigo, punk).

2014: Corista de Wöyza en directo.

2014: Corista con Transilvanians en el MinhoReggae

2015 – Actualidad: Cantante y guionista en Beehive (Vigo, artes escénicas). Xunto a dúas bailarinas, Marcia Vázquez e Eva Comesaña.

2016 – 2017: Cantante en Di Bass Ensamble (Vigo, funk, soul y disco). Banda compuesta por mujeres de As Rías Baixas que nace en el seno de 85C)

2016 – 2017: Cantante e guitarrista en LaRock Blues Band (Vigo, versiones de Blues e Rock)

2017 – Actualidad: Corista en MITIC, el espectáculo (Vigo, rock sinfónico).

Galería

En cuatro notas


Con una voz de las que atrapan, High Paw se va haciendo a sus 25 años un sitio en el expansivo panorama reggae estatal. Prepara disco para Navidad junto a Elephants Yard, y en noviembre hará su primera gira por México. Activa en la lucha feminista y embarcada en mil proyectos, está convencida de que la música ha de tener un mensaje de concienciación. «Pero sin adoctrinar».